Ponga un alga en su vida
Selt Marine se expande con granjas en las costas de África y del Caribe, producción sostenible en la lucha contra el cambio climático con numerosos beneficios de salud
Gracilaria, ULVA. E. Cottonii y E. Spinosum son nombres propios que para cualquier persona suenan a chino. Y no iría del todo desencaminada porque son tipos de algas que, sobre todo, se producen en las costas del Sudeste Asiático, que capitaliza el mercado y pone el precio al producto, encarecido en los últimos años porque hay más demanda que oferta. Una tendencia de la que ha logrado desvincularse en buena medida nuestro partner Selt Marine, compañía francesa que ha añadido más granjas de algas a su cartera -se dio a conocer al mundo con dos fábricas en Túnez- porque ha conquistado zonas costeras en el este de África y en el Caribe para ser de lo más competitivo y, de paso, ayudar en la lucha contra el cambio climático con un producto que aporta infinidad de beneficios.
Aunque históricamente infravaloradas, las algas son unas fabulosas arquitectas ecológicas de los océanos, toda vez que desempeñan un papel en la restauración de los entornos marinos, además de que son un producto sostenible en la lucha contra el medioambiente, ya que purifican el agua, proporcionan hábitats y reducen las emisiones de CO2, al tiempo que producen oxígeno como subproducto de la fotosíntesis. Aunque estos son solo unos de los muchos beneficios que proporcionan, pues las algas son una gran fuente de proteínas y nutrientes que reducen la glucosa posprandial y aumentan las tasas de absorción de lípidos en los seres humanos para luchar contra la obesidad. También actúan de antioxidantes y compuestos antiinflamatorios, del mismo modo, son un buen sustituto para controlar los niveles de azúcar en sangre y reducir el riesgo de diabetes. De ahí la creciente utilización de algas marinas en las industrias de uso final, incluidos los productos de cuidado personal, los productos farmacéuticos y el sector de alimentos y bebidas.
Las algas, por otra parte, pueden actuar como espesantes y dar estabilidad a muchos productos alimenticios, además de fortalecer geles y películas solubles en agua. Selt Marine cultiva algas en sus granjas y las transforma en sus fábricas en gelificantes, espesantes alimentarios como Agar, Carragenato Kappa & Iota refinado y semirrefinado, ofreciendo una amplia gama de texturas: alimentarias (helados, mermeladas, confiterías y panadería…), cosméticas (anti-UV, antienvejecimiento, antibacteriano), farmacéuticas (antivirales y antioxidantes) y Bioplástico, que reduce los combustibles fósiles y mitiga el cambio climático.
Consciente de todas estas virtudes y de la creciente demanda del mercado por la vida saludable, Selt Marine ya tiene 1.280 hectáreas de granjas. Además de en Túnez, creó una en Mozambique y otra en Zanzíbar. Zonas en las que, gracias al alga roja, se ha restaurado la vida marina y, de paso, se ha producido una reducción en fosfatos y nitratos, contribuyendo a la descontaminación natural del entorno. Pero no solo eso, pues en las zonas escogidas se ayuda a proporcionar medios de vidas sostenibles, con empleos estables a tiempo completo y bien remunerados que ayudará a impulsar la economía local. Y, preocupado por el medioambiente, Selt Marine ha prohibido los secadores industriales -así se reduce el 99,6% el consumo de energía fósil con el secado al sol del desierto- y los procesos químicos, como la precipitación de alcohol y el blanqueo con peróxido, además de fomentar la instauración de las fibras de algas (gama Fiber MARE) para un etiquetado limpio.
El siguiente paso de Selt Marine es asentarse en el Caribe, pues ya tiene cinco hectáreas en Yucatán, después de firmar acuerdos con el Gobierno mexicano para los ensayos pilotos de cultivo. Visto lo visto, queda claro que no hay nada mejor que poner un alga en su vida. Con Grupo Techno Chem Europe de la mano, le será más fácil.